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El Vino y La Salud PDF Imprimir E-mail

Desde hace mucho tiempo el vino esta considerado como un elemento de base en la nutrición humana. Estas propiedades son preciosas, innumerables, irreemplazables. Antes de enumerarlas hace falta sin embargo fijar los límites diarios que han de imponerse al consumo del vino. En efecto, para aprovechar sus numerosas virtudes, no cabe duda que es necesario no sobrepasar los límites diarios, generalmente admitidos por los especialistas en la materia y confirmados por los trabajos de laboratorio. Estos son en su conjunto los dados a conocer por el profesor Tremoliers en el último congreso sobre el alcoholismo. Cuando se trata de sujetos adultos, en buen estado de salud y cuya ración alimenticia es suficiente y equilibrada "el organismo puede normalmente oxidar al maximum un litro de vino para un hombre y tres cuartos de litro para una mujer. Más allá de estos límites si una de las condiciones no se cumple (desnutrición, por ejemplo), el alcohol se oxida mediante procesos tóxicos que justifican su nocividad". Cuando esta dosis diaria no es sobrepasada y además se tiene la precaución de repartirla entre las dos principales comidas, el vino puede entonces desempeñar su papel de alimento tónico y benéfico. Es necesario considerar ante todo que, por reqla general, el individuo normal y sano permanece entre estos límites. El alcoholismo, largo tiempo visto como una funesta pasión, como un vicio, es considerado cada vez más en patología médica, como una enfermedad.

El vino es ciertamente una bebida, puesto que contiene casi 900 gramos de agua por litro, lo que permite decir a algunos amables bromistas que "todo bebedor de vino es un bebedor de agua que se ignora en su fuero interno como tal"...Pero la riqueza de los elementos que lo integran hacen de él, en realidad, un verdadero alimento líquido de incomparables virtudes. Y de ahí hay que confesar además que si los métodos analíticos modernos y perfeccionados permiten separar y dosificar los componentes del vino, ellos no nos revelan y acaso nunca puedan hacerlo. la parte del milagro y de misterio que da al vino todo su valor de alimento simbólico y sagrado. El bienestar, la euforia que invade cuerpo y alma cuando degustamos un buen vino, no pueden traducirse en miligramos de tal o cual elemento.

El vino aporta al organismo todas las vitaminas contenidas en la uva. La vitamina C cuya acción sobre el tonus general, la forma física, la resistencia a la fatiga y al frío, es bien conocida. Así el organismo de un deportista necesita de 2 0 3 veces más vitamina C que un individuo en reposo. La vitamina P (C2) factor de ahorro de la vitamina C, que aumenta la resistencia y produce un efecto real sobre ciertos estados de astenia con hipotensión. La vitamina B2 (riboflavina) considerada de utilización nutritiva. Interviene en el metabolismo de los glúcidos, de los prótidos, de las vitaminas A, Bl y PP y de las hormonas corticosurrenalianas y la vitamina B3, poderoso estimulante del funcionamiento de las células.

Aunque sólo fuera por el aporte de calorías, vitaminas, y sales minerales que el vino nos hace bajo una forma particularmente asimilable y agradable debemos considerarlo como uno de nuestros más preciosos elementos de nutrición. Además del valor vitaminado, el vino también facilita la digestión, es un antiséptico, posee propiedades antitóxicas y anafilácticas.