| El Vino facilita la Digestión |
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![]() Ya San Pablo estaba persuadido de esta virtud. Así decía a Timoteo: “ Deja ya de no beber mas que agua. Toma un poco de vino a causa de tu estómago y de tu frecuente malestar”. Por lo pronto, gracias a su acidez natural, el vino aumenta la secreción salivar. Esto es un excelente aperitivo, aquel que desde los primeros tragos pone al organismo en buenas condiciones para digerir. Pero es desde luego el sólo aperitivo válido natural y sano, que no arriesga, al contrario de lo que hace otras bebidas adulteradas, el “abrir el apetito, como ciertas llaves falsas abres las cerraduras, destrozándolas según la ocurrencia de un médico celebre. La secreción del jugo gástrico se encuentra también excitada y acrecentada por el vino. Esta bebida contiene, además, diastasas análogas a las de nuestros jugos digestivos, lo que le permite venir en ayuda de los estómagos fatigados y deficientes. Su tanino es un excitante de las fibras de todo el aparato digestivo. El uso regular de un buen vino, actuando, como estimulante de las secreciones intestinales ayuda también en la lucha contra el estreñimiento, dolencia que aflige a muchos de nuestros contemporáneos. Pero sobre todo, se ha comprobado que el vino facilita poderosamente la digestión de los próidos (carnes, pescados, ostras, quesos). Es, según Genevois, la sola bebida que permite la fácil digestión de ellos gracias a su acidez iónica y a su débil presión osmótica. Ahora bien, con la elevación del nivel de vida, la relación alimenticia del hombre moderno se encuentra singularmente enriquecida en prótidos nobles de origen animal, lujo que en otros tiempos estaba reservado a las clases acomodadas. El vino, aliándose maravillosamente en estos prótidos, realiza ante todo una perfecta y golosa alianza, antes de facilitar su digestión. Así el acuerdo gastronómico de las carnes, pescados, mariscos, crustáceos y quesos con el vino que más les conviene no es solamente un refinamiento epicureo, sino también una sabia medida de higiene digestiva, científicamente probada.
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