| La Importancia de la Fibra |
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![]() La mayor parte de las personas no ingiere suficiente fibra con la alimentación. Y ese hecho, junto a la escasez de agua diaria ingerida, la falta de ejercicio, el abuso de sustancias tóxicas -como el tabaco, el alcohol o el café- y las dietas desequilibradas pueden provocar numerosas enfermedades. La fibra alimenticia es el material no digerible de los alimentos que actúa como lastre facilitando el tránsito intestinal. Fibra que, en su mayor parte, corresponde a la celulosa presente en la mayoría de los alimentos del mundo vegetal. Se trata, pues, de un glúcido o hidrato de carbono -en puridad, un polisacárido- que no sólo no se disuelve en el agua sino que al contacto con ésta se hincha además de retener cierta cantidad de la misma.
Comer sin fibra suficiente es un camino seguro hacia los más diversos tipos de dolencias o enfermedades. Y lleva a padecer frecuentes problemas digestivos, especialmente estreñimiento. Sea consciente de ello. Sólo que bastaría comer dos manzanas o naranjas grandes o cuatro kiwis al día por las mañanas para que ese problema no tuviera que presentarse nunca. Ahora bien, sepa que -contrariamente a lo que mucha gente cree- tampoco es bueno el exceso de fibra. No sólo puede a veces inhibir la actividad de las enzimas pancreáticas y dificultar la digestión -depende de los alimentos- sino disminuir o impedir la absorción de minerales como el calcio, el hierro o el magnesio por excesiva presencia de ácido fítico, presente en el salvado de los cereales, los frutos secos, las legumbres y, en menor proporción, en algunas frutas, verduras y hortalizas. Sea pues comedido, como en todo.
También llega el estreñimiento, que es un trastorno tan común que se calcula que la mitad de los hombres y tres cuartas partes de las mujeres lo sufre ocasional o frecuentemente. Aunque no es la escasez de fibra su única causa. Puede provocarlo también la vida sedentaria, un reducido consumo de agua y -aunque es menos corriente- el uso prolongado de laxantes, desórdenes endocrinos, la irritación del intestino, su bloqueo por un tumor o por la presión de un órgano y la ingesta de algunos medicamentos, entre ellos analgésicos, somníferos, anticonvulsivos, antidepresivos, anticolinérgicos y antiácidos. Y por supuesto, un desequilibrio de la flora intestinal. En una situación normal -no patológica- debería bastar con aumentar la ingesta de fibra, beber suficiente agua -entre dos litros y medio y tres al día- y caminar media hora diaria para poner fin al problema. Lo que conviene hacer sin demora porque aunque la pereza intestinal no genera de inmediato problemas graves de salud su prolongación en el tiempo puede contribuir a la aparición de trastornos diverticulares, enfermedades degenerativas del intestino, intoxicación generalizada e, incluso, cáncer. En cuanto a la cantidad de fibra que deberíamos tomar diariamente, mientras unos expertos aseguran que lo ideal es ingerir entre 10 y 20 gramos otros recomiendan 25. Por mi parte, entiendo que una ingesta excesiva puede ocasionar molestias gástricas, distensión del abdomen y producción de gases así como un déficit de micronutrientes. A fin de cuentas, la fibra es la parte de los elementos vegetales que no se puede digerir y que está formada de celulosa, hemicelulosa, pectina, lignina, mucílagos y gomas vegetales que a su paso por el tracto digestivo absorben líquidos y aumentan de volumen estimulando así los movimientos musculares peristálticos del intestino que sirven para expulsar las heces al exterior. Recuerde que la carne debe tomarla siempre acompañada de fibra -una buena ensalada es lo suyo- porque de lo contrario el proceso de digestión puede llegar a durar 72 horas en lugar de 24.
La mayor parte de las personas no ingiere suficiente fibra con la alimentación. Y ese hecho, junto a la escasez de agua diaria ingerida, la falta de ejercicio, el abuso de sustancias tóxicas -como el tabaco, el alcohol o el café- y las dietas desequilibradas pueden provocar numerosas enfermedades.
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